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Personas Hondureñas: Meet Ingrid Benitez, Administrative Assistant

Meet Ingrid Benitez, Administrative Assistant

“Until I was 10 years old, my mother cared for me. When I was 11, I lived with my aunt, then I lived in the Children’s Home, Compromé. I met many people there, and I took care of my brother there after my parents separated. After the separation, I learned everything in the home. I had a nun who supported me until I was 18 years old. Then, I married very young at the age 19. I only studied until the intermediate level. I had my first child, Merlin, when I was 19 too. I was very young. Then, I started to work at a factory, Maquila. I worked there for 10 years. I learned a lot, but it was difficult work. The work was hard. The hours weren’t as flexible as in SHH now.

In 2007 Compromé opened the doors to me to work with them again. When I started working for them, I met Shin Fujiyama. At this time, Shin was helping Compromé with a variety of projects. He was helping with the kids and forming a university scholarship program. Then, Shin separated from Compromé, and my friend and I also joined. From there, I began to work with Shin. I’d say I’ve known him for almost 10 years now.

When I started working with Shin, he seemed very young, and I was older than him. At first, I thought, ‘I’m going to try out this job for a year, and see how the projects go’ because they didn´’t appear to be very serious. But year after year, I saw that they were working responsibly. There was a mission, a vision– they wanted to help more children, more poor families. From there, I started to meet and work with the families of the Siete de Abril community. I was there when they started to construct the houses and the Children’s Home. I’ve nearly been here for all of the projects, and we can say that they’re completed. The organization’s work has been successful. I feel very fulfilled, not because of the best salaries, but I can always continue to learn. I meet people from all over the world. I know people from the U.S., many people from Europe, Japan… so for me, this work has been fulfilling. Even though some of my friends ask me why I don’t go to work in the U.S. or Europe to have my own money and a car, I like the work I’m doing here.

At the moment, I like the work and I am content. I’m making the most out of my work for my children. My oldest son was 12 when I started working with the organization. Now, he knows the organization and is involved. There’s a double impact on me. We work together, so for me that’s an achievement. My children have a hand in the work. The best thing is that we are educating, helping, and learning. This work teaches us more than it serves us. Above all, we love it. All of the projects are good. Lastly, my youngest two children are studying in the Villa Soleada Bilingual School. It’s a perk of the job because for poor families today it’s impossible to pay for a bilingual school. I try to take advantage of these opportunities, and make sure my children make most out of this education. I tell them it will only help them, like a tool, in the future. Right now, I tell them that we aren’t going to travel. We don’t have the money. We don’t have it all. We only have the necessities; however, we are well, and I like it this way.

For me, even though it says ‘Students Helping Honduras’ the word that sticks in my mind, no doubt, is gratitude. Students Helping Honduras has helped in many situations where there is poverty, where education doesn’t exist, where there’s insecurity. It has put its grain of sand constructing schools, but the organization has other impact too. It is changing the lives of children, teachers, and people. In terms of Students Helping Honduras’ future, I believe it’s going to be a motto for changing Honduras. It has been quite shown in the Honduran people. Without a doubt, the result is good. For people who don’t know about the organization and they hear about us and where we are working, we are all reminded that the country is not all broken. It’s not all about politics. It’s not all bad. There is always a good part which is Students Helping Honduras. It’s here in El Progreso, and we are grateful to have the organization here.”

“Recuerdo que hast los diez años me crió mi mamá. Luego con un tía y a los onces me tuve que ir y me crié con un hogar llamado Compromé. Allí conocí a varias personas y mi hermano también vivía en el hogar, por la separación de mis padres. Entonces conocí a una monja sor Teresita, ella me apoyó hasta los dieciocho años. Y luego a los diecinueve años, me casé; muy temprano. Sólo avancé a estudiar a grado medio, también a los diecinueve años tuve mi primer hijo, Merlín, lo tuve bien joven. Luego empecé a trabajar, trabajé en una Maquila (fábrica de ropa) por diez años, en la Maquila aprendí mucho y era bien difícil el trabajo, era más duro, no era tan flexible como ahora en SHH.

Compromé en el 2007 me abre las puertas otra vez para trabajar con ellos. Cuando empecé a trabajar con ellos me encontré con Shin Fujiyama, entonces él, en ese tiempo, ayudaba con Compromé en varios proyectos y ayudaba con los niños y ayudaba con una formación para becas de universidad. Luego, Shin se separa de Compromé, entonces, nos lleva a trabajar a mi y a otra amiga con él. Y de allí para acá empecé a trabajar con Shin, digamos que casi diez años de conocerle a Shin.

Cuando empecé con Shin, los miré bien jóvenes a ellos, y yo tenía, creo que tenía más edad que ellos. Y por un momento pensé “voy trabajar por un año por probar, a ver cómo están los proyectos” porque no miro muy serio mi pensamiento cuando él empezaba también entonces, pero año a año fui viendo que era una responsabilidad el trabajo de ellos, era una misión, era una visión, porque ellos querían ayudar más a la niñez, más a las familias pobres, de ahí empecé a ver y a trabajar con las familias de Siete de Abril. Estuve en este proyecto cuando empezaron a construir las casas fui parte cuando construyeron los hogares de niños. Casimente he pasado por todo los proyectos y podemos decir que he hecho de todo. Ha sido un éxito trabajar con ellos y me siento muy satisfecha porque no he tenido los mejores sueldos, pero sí he podido ir como avanzado en lo que se va aprendiendo, conociendo personas de todo el mundo, conozco personas de Estados Unidos muchas personas de Europa, de Japon… entonces, para mí, eso ha sido un buen éxito aunque a veces amigas me dicen por qué no te vas a trabajar a Estados Unidos o Europa para que tengas tu dinero, tu carro, pero este es un trabajo que me gusta.

Me gusta y hasta el momento, estoy bien, y aprovecho porque mis hijos sean, mi hijo mayor, cuando yo entré tenía doce años y ahora él a medida ha ido conociendo el proyecto también se ha involucrado, entonces a tenido un doble impacto en mi. Él trabaja a la par mía entonces para mí es un logro porque ellos se van educando y también, nos vamos ayudando y nos enseñamos. Este trabajo nos enseña más que a servir, y sobre todo a quererse uno con otro, y todos los proyectos son buenos. Y sobre todo, mis últimos dos niños están también estudiando en la Escuela Bilingüe, entonces ese es un buen provecho para mí porque es algo imposible para las familias hoy en día, una familia pobre no puede pagar una escuela bilingüe, entonces trato de aprovechar las oportunidades y hacerle ver a mis hijos que deben aprovechar la educación porque eso es lo que puede servir para el futuro, y que eso va ser como para ellos una arma. Una arma a seguir y aunque por hoy, yo les digo que no podemos viajar, no tenemos dinero, sólo tenemos las necesidades que tenemos, pero estamos bien, y me gusta esto.

Para mí, aunque diga “Estudiantes ayudando a Honduras”, la palabra que se me viene a la mente, sin duda, es gratitud. Students Helping Honduras ha ayudado en muchas situaciones donde hay pobreza, donde no hay educación, cuando hay inseguridad. Han puesto su granito de arena construyendo escuelas, pero también tienen otros impactos, cambiando las vidas de los niños, los maestros y las personas. En cuanto al futuro de Students Helping Honduras, creo que será un motor para cambiar Honduras. Se ha mostrado en el pueblo hondureño. Sin lugar a dudas, el resultado es bueno porque, para las personas que no conocen la organización, se les informa dónde se está realizando el trabajo y se nos recuerda que no todo está roto. No se trata sólo de política. No todo es malo. Siempre hay una buena parte, que es Students Helping Honduras. Está aquí en El Progreso, y estamos agradecidos de tener la organización aquí.”

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